En los procesos de impresión a tinta o fuego, utilizamos clichés de máxima calidad como bloques macizos de bronce o de acero inoxidable.
En ambos procesos, los tapones de corcho se ubican en contenedores de acero inoxidable a la espera del doble tratamiento de superficie. Dicha espera la realizan en nuestro local de humidificación con control microbiológico mediante la aplicación de ozono y AiroCide.
Una vez verificado el secado de la tinta y eliminados los aromas del grabado a fuego se procede al tratamiento de lubricación, que precisa de un período de tiempo de espera para la perfecta reticulación de los productos aplicados.
El contacto y envasado de los tapones en bolsas de aluminio será el último eslabón de la cadena de producción antes de la expedición, en cajas y palets perfectamente identificados, a nuestros clientes.